Reconstrución

La revisión de una entrada de agua por la quilla dio origen a la reconstrucción total del Rosalind. La inspección de los pernos de la quilla puso al descubierto el mal estado de las maderas del barco. Así fue como en el invierno de 1996-1997 se realizó una espectacular reconstrucción, impulsada por el propio Javier Godó, Conde de Godó. Esta reparación se hizo en tiempo récord: 7 meses, en vez de los 20 que se habían calculado en un principio, por la necesidad de tenerlo listo en verano.

Después de largas deliberaciones con Javier Godó, el capitán del barco Javier Ayala viajó innumerables veces a Inglaterra para contactar con los mejores arquitectos navales y reunir información sobre el trabajo a realizar. Esta reconstrucción se emprendió con mucha ilusión y su armador se hizo construir dos maquetas a escala del Rosalind, una llevaba el aparejo tipo bermudiano y otra reproducía el aparejo original con velas cangrejas. Así fue como se decidió volver a la concepción original del barco, y la decisión fue acertada porque le devolvió al Rosalind su atractiva y equilibrada estética.