Con referencia a estos trabajos, Macario Gracia de la empresa Monty Nautic afirmó que "Ni nosotros mismos imaginábamos que en 7 meses el Rosalind sería botado de nuevo con todos sus refuerzos de casco, distribución interior, cubierta, palos y el timón rehechos". La quilla reparada (que pesa unas 33 toneladas, fue unida al casco por unos nuevos pernos de aleación K-500 (nikel, carbono, y cobre), mucho más sólido que los anteriores de cobre. Se diseñó un nuevo timón con una hendidura central para la hélice con el fin de sustituir la salida lateral del eje del motor. La mecha y la pala , de una sola pieza, son de acero inoxidable, con un recubrimiento de teca en la pala.